Mi lista de blogs

miércoles, 1 de julio de 2020

Cultura Unellez-VIPI 19. Ezequiel Zamora y la batalla de Casupo, Tinaquillo, Cojedes (Argenis Agüero)


Muchos hechos de armas se convierten en sensibilidades regionales y nacionales. 
En la gráfica de Samuel Sánchez desfile en conmemoración de la muerte de Ezequiel Zamora, 
en San Carlos, Cojedes.  

José Antonio Páez – alzado contra el gobierno de José Tadeo Monagas-  invadió por Coro  el 2 de julio de 1849 y avanzó por tierras yaracuyanas hasta llegar a predios cojedeños; estando allí fueron perseguidos por las tropas del gobierno al mando de los comandantes Julián Castro, Nicolás Silva y Ezequiel Zamora, produciéndose un enfrentamiento bélico en el sitio de “Casupo”, al norte de Tinaquillo. Después de ser derrotado en ese combate, Páez se movió al caserío de Vallecito y luego se desplazó hacia Macapo, donde el 15 de agosto firmó su rendición ante el General José Laurencio Silva en el sitio denominado “Macapo Abajo”, el cual después sería conocido con el nombre de “Campo Monagas”. Veamos los hechos ocurridos en los días previos a esa capitulación.

El 13 de agosto de 1849 tuvo lugar en el sitio o caserío “Casupo”, cerca de Tinaquillo, un hecho de armas que ha sido reseñado documentalmente como la “batalla de Casupo”, un enfrentamiento entre las fuerzas insurrectas del General Páez y las fuerzas defensoras del gobierno del General José Tadeo Monagas, que en este caso estaban bajo la suprema comandancia del General tinaquero José Laurencio Silva.

Es interesante analizar la participación en esta batalla del entonces Comandante Ezequiel Zamora, quien tuvo un activo papel protagónico al servicio de la denominada oligarquía liberal, la misma contra la que él se había levantado en armas tres años antes, donde  precisamente uno de sus férreos perseguidores había sido Julián Castro, quien participó en la campaña contra la denominada insurrección campesina dirigida por Francisco J. Rangel y Ezequiel Zamora (1846- 1847), derrotando a Zamora en el sitio de “Los Leones”, cerca de Guigue, estado Carabobo, sin embargo ahora, en este caso, aparece como su principal aliado en la defensa de la oligarquía “monaguista” anteriormente combatida por Zamora.

 En aquel momento luego de ser apresado por el gobierno de Monagas a Zamora le fue perdonada la vida y entonces saltó de posiciones y se sumó a las tropas del gobierno, participando desde ese momento en defensa de sus intereses.

En el Boletín N° 100, (publicado en la Gaceta de Venezuela N° 962, 19 de agosto de 1849) Ezequiel Zamora (en su condición de segundo jefe de la División Auxiliar de Carabobo, en las fuerzas gubernamentales) el 13 de agosto, desde el sitio de “Carache” le envió un oficio al Gobernador de Carabobo (el sancarleño Joaquín Herrera), en el cual le dijo:

“Ayer como a las cuatro de la tarde pernoctamos yo y el primer jefe de la División en el sitio de Laguna Alta, con disposición de haber batido al enemigo que debíamos encontrar allí. Efectivamente nuestros espías nos anunciaban que bajarían al mencionado punto, pero los facciosos resolvieron quedarse en el sitio de Casupo, y a las seis de la mañana del día de hoy le exigí al primer jefe de la División me los dejase batir, lo que al punto conseguí. Emprendí la marcha a esas horas con la brava columna de Carabobo, al llegar a las alturas de Casupo me encontré con las fuerzas facciosas que ya se movían por el mismo camino que yo traía. Al divisar mis avanzadas retrocedió al mencionado sitio de Casupo y tomó camino de Carache. Entonces dispuse el plan como debía batirle, y después que él encumbró el alto nombrado de Casupo, le encimé las fuerzas de mi mando, y volviendo ellos cara trabamos un combate que por lo menos duró tres horas largas. La columna la dispuse en formación de guerrilla, y los oficiales que las mandaban se disputaban unos a otros la vanguardia. El pabellón tricolor flameaba entre la espesura de las columnas de humo que el fuego de la fusilería de parte y parte formaba. Las cajas y cornetas reanimaban el combate, y los soldados aseguraban un triunfo esplendido como el que consiguió. Serían las nueve de la mañana cuando se rompieron los fuegos, y como a las doce del día ya nuestras tropas victoriosas en el campo probaban otra vez más con víctores (sic) al Presidente de la República y a la libertad, que son incapaces de sufrir la oligarquía y a su tirano caudillo, el cobarde y traidor Páez.

Los señores Comandantes Joaquín Sandoval y León Malpica guardaron sus puestos en esta nueva lid con toda la frescura de un militar de honor. Después de la acción violentamente mandé a explorar el campo y tuvimos la fatalidad de haber perdido al muy liberal y patriota Teniente de la Compañía de Flanqueadores Patricio Torres y cuatro soldados. También tuvimos de nuestros valientes soldados el número de quince heridos, y de la parte facciosa solo se contaban en el campo treinta y tres muertos y dos prisioneros, uno holandés y otro de la provincia de Coro. Muchos son los heridos que según informes ellos llevan, entre otros el traidor José Celis, pirata en otro tiempo.

Cuando me preparaba para seguir la derrota, después de haber andado acto continuo como medio cuarto de legua, fui alcanzado por el Comandante Castro y su columna que según me dijo les venía picando la retaguardia. La caballería inspeccionaba el combate en el llano de Laguna Alta con el primer Comandante Nicolás Silva, sin poder tomar parte a más del miedo que les hacía con solo su presencia a los insurrectos. Los ayudantes Paulino Toledo, Gregorio González y Félix María Moreno, llevaban mis órdenes, con toda intrepidez en lo más vivo del combate, como también el señor habilitado Martin Franco.

Los facciosos mandados por el Nerón Páez, y como en número de trescientos entre corianos y holandeses, fuera de jefes y oficiales, fueron batidos solamente por la columna de Carabobo compuesta de cuatrocientos infantes, porque tomó como cincuenta más estos eran del momento agregados del Tinaquillo, que sin armas pidieron voluntariamente los agregaran para tomar el armamento en el campo de batalla, lo que efectivamente sucedió, pues le tomamos al enemigo cuarenta y cinco fusiles, muchas bayonetas, y bastante pertrecho.

Los facciosos en su fuga se dirigieron hacia Vallecito, camino que sale al Tinaco, y sigue picándole la retaguardia el Comandante Castro con su columna, y el General Silva con su potente División de Caballería e Infantería salió con dirección al Tinaco con la idea de cortarlos, y yo marcho por la misma vía según se me ha ordenado.

Adjunto a esta comunicación incluyo a US el cuadro de los jefes y oficiales que tan dignamente han defendido el día de hoy a nuestro gobierno y a nuestras instituciones patrias, dejando en parte castigado el ultraje hecho a la nación venezolana.

          Soy de US atento y seguro servidor

                                                     Exequiel Zamora”

“Cuadro de los señores jefes y demás oficiales de la columna Carabobo al mando de los señores Comandantes Nicolás Silva y Exequiel Zamora

PRIMER COMANDANTE: Joaquín Sandoval

SEGUNDO COMANDANTE: León Malpica

CAPITANES: Socorro Laya                    

                      Manuel Corao                                                 

                      N. Rondón                                                   

                      Francisco Alcántara                                 

                     Jacinto Álvarez                                         

                      Manuel Felipe Barrio                               

TENIENTES: Gregorio González                                 

                      Patricio Torres                                         

                      Luis S. Mariño                                         

                      Joaquín Rodríguez                                 

                      Cecilio Del Valle                                     

                      Cosme Briceño                                       

                      Calixto Bilche                                          

                      Mauricio Barrio

SUBTENIENTES: Paulino Toledo

                            Félix María Moreno    

                            Martin Franco

                            Manuel González

                            Carmen González

                            Algimiro Fagundez

                            Ignacio Chávez

                            Cerjio Quevedo

                            Manuel Piñero

                            Nicolás Machado

                            Gregorio Mendoza

                            José Guadarrama

                            Juan Félix Díaz

                            Bonifacio Franco

Nota: los ciudadanos Francisco Muñoz y Vicente Franco tomaron parte en la acción haciendo las veces de unos valiosos oficiales”.

En la misma Gaceta de Venezuela N° 963, del 27 de agosto de 1849, aparecen publicados los informes respectivos de Nicolás Silva y José Laurencio Silva, allí se inserta la nómina de los oficiales de caballería que estuvieron bajo órdenes de Nicolás Silva, entre los cuales destaca el Comandante Julián Ramos, un paoeño que en septiembre de 1864 fue designado como el primer presidente del recién creado Estado Cojedes.


De este autor le invitamos a leer: 


La Virgen del Socorro aparecida de La Guamita (Argenis Agüero)

http://letrasllaneras.blogspot.com/2017/03/la-virgen-del-socorro-aparecida-de-la.html

 

SAN ANTONIO DE BERRÍO: EL PRIMER PUEBLO FUNDADO EN COJEDES (Argenis Agüero)

http://letrasllaneras.blogspot.com/2018/04/san-antonio-de-berrio-el-primer-pueblo.html




No hay comentarios:

Publicar un comentario